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sábado, 1 de diciembre de 2012



“Pero tenía que ser, en mi opinión, cosa del destino el nacimiento de tan gran ciudad y el comienzo de la mayor potencia después de la de los dioses”  Tito Livio

Las leyendas (muchas de ellas de origen griego) nos cuentan la historia de su mítico nacimiento: Según la “Eneida”, Eneas (hijo de Aquiles y Venus) huyó de Troya con su hijo Julo refugiándose en el Lacio, donde pactó con el rey Latino y contrajo matrimonio con su hija.

Más tarde Julo (también Iulus o Ascanio) fundó la legendaria y muy cercana a Roma, Alba Longa y también se creó la ciudad de Lavinio (ambas precursoras de Roma); en Alba Longa doce reyes le suceden (una estirpe de reyes latinos). La sobrina del último de ellos (Rea Silvia) tiene dos hijos con el dios Marte: Rómulo y Remo, cuyo tío Amulio, que había destronado a su hermano y primogénito, Numitor, arroja a las orillas del Tíber para borrar toda descendencia que pudiese reclamar el trono.

La famosa loba los salva y los amamanta en una gruta del Palatino hasta que son descubiertos y criados por Fáustulo y Larentia. Tito Livio apunta por vocación histórica que la loba sería Larentia, puesto que prostituía su cuerpo y era denominada "lupula" por los pastores de la zona, pasando más tarde a formar parte de la leyenda simbólica. En cuanto a la citada paternidad de Marte, se debe probablemente a que Rea Silvia fue violada después de haber sido obligada a ingresar en el colegio de sacerdotisas de la diosa Vesta (institución que perduraría hasta la implantación absoluta del cristianismo), cuyo cometido era velar por el fuego sagrado que garantizaba la seguridad del Estado y que no se podía apagar jamás; el servicio de las doncellas vestales era de 30 años y exigía una castidad absoluta, cuya infracción estaba penada con ser enterradas vivas.

Cuando Rómulo y Remo son lo suficientemente fuertes recobran su puesto en Alba Longa y fundan una nueva ciudad donde los presagios son favorables (Rómulo ve doce buitres, mientras que su hermano Remo solo ve seis). Tras esto Rómulo surca con un arado los márgenes que se amurallarían en esta nueva ciudad, y ante la reacción de su hermano atravesando el surco burlonamente, lo asesina, diciendo Rómulo: “Así muera en adelante cualquier otro que franquee mis murallas”. Este crimen viene a dar significado a la inviolabilidad de la ciudad que durante siglos se mantendría.

Su nombre puede provenir de su fundador, pero también del linaje etrusco de los "Ruma", o también del término "rumón" que significa río (Roma, ciudad del río). En cuanto a la famosa estatua de la loba, era etrusca (s. VI-VII a.C.) y se expuso como símbolo de la ciudad, pero se acabó perdiendo hasta la edad Media, cuando se recuperó en el Laterano; los gemelos fueron añadidos por Palliolo en el siglo XV.

Más tarde, ante la escasez de mujeres del incipiente pueblo romano, la leyenda nos dice que Rómulo congrega a todos los pastores de los pueblos vecinos en una gran fiesta y los romanos aprovechan para raptar a las sabinas. Los vecinos claman venganza, pero son vencidos por las tropas de Rómulo; más tarde se libra una batalla que llega hasta las puertas de la ciudadela de Roma, pero las secuestradas consiguen evitar la guerra entre sus esposos y sus hermanos, consiguiéndose así el establecimiento de muchos sabinos en Roma. Lo más probable es que se llegase a un tipo de acuerdo entre los dos pueblos para salvar la crisis demográfica a que se estaba abocando una Roma mayoritariamente compuesta de varones, a cambio de alguna contraprestación (como pudiera ser la de socorro militar en caso de peligro).

Al emplazamiento primitivo sobre el Palatino (“Roma quadrata”) se unen las colinas de los sabinos, Quirinal y Viminal, tras un acuerdo con el rey latino Tito Tacio y se pacta un reinado conjunto que dominaría totalmente el que sobreviviera al otro.

Se puede considerar a Rómulo como primer rey de Roma, y acabaría siendo divinizado como “Quirinus” (esto explica que los romanos se autodenominasen “quirites”).

Roma caminaba ya imparable hacia el “septimontium”, la ciudad de las siete colinas… 

miércoles, 31 de octubre de 2012



Setanta tendría unos siete años, y estaba ocupado con unos juegos cuando su tío lo invitó a acompañarle a una fiesta en casa del herrero Culann. Setanta le dijo que le seguiría pasado un rato, cuando terminara el partido. Conchobar se fue y cenó con Culann y con unos invitados más, y pronto se olvidó de que Setanta se dirigía hacia allí.

Cuando Setanta llegó a la puerta de la casa de Culann, se encontró con un enorme perro que lo atacó al acercarse, pero el niño mató al perro con sus manos. Cuando entró en la casa todos se quedaron realmente admirados de la proeza de Setanta, y le auguraron un gran futuro como héroe de la patria. En compensación por haber matado a su perro, Setanta se ofreció a guardar la casa de Chulain hasta que hubiera criado a otro perro.

Y así es como Setanta pasó a llamarse CuChulain, que en gaélico significa "el perro de Culann".

sábado, 6 de octubre de 2012



Europa era una princesa, hija de Aginor y Telefasa. Los dioses del Olimpo sabían de la belleza de Europa e intentaban conseguirla sin éxito. Entonces Zeus, el dios supremo de los antiguos griegos, se enamoró de ella, quedando maravillado por su belleza. La vio jugando con sus amigas en la playa de Sidón. Tanto fue su amor por ella que para acercarse sabiendo que Europa podía rechazarlo si se le presentaba naturalmente, pidió ayuda a su hijo Hermes para la preparación del encuentro, Zeus había decidido metamorfosearse en un bello toro, para raptar la joven Europa. Hermes tenia de ser el encargado de conducir al rebaño de bueyes del rey, desde los altos prados hasta la playa cercana donde Zeus sabía que Europa y otras doncellas de Tiro acudían a pasar la jornada de diversión.

Zeus toma la forma de un toro blanco, de facciones nobles, que tenía cuernos parecidos al creciente lunar que no infundían miedo alguno y se aproximó saliendo del rebaño hasta el grupo de las jóvenes, postrándose a los pies de Europa. Primero, la joven se asustó, pero luego fue tomando confianza. Primero opto por acariciar el lomo al maravilloso animal y poniendo las guirnaldas de flores que las muchachas trenzaban para colocarlas entre los cuernos. Europa llego a sentarse encima del animal, tan confiada y ajena a lo que le espera. El toro beso los pies de la joven, mientras sus amigas la adornaban, y Zeus se dispuso a continuar su plan. El animal se incorporo y sin demora se lanzo al mar llevándose consigo a Europa en su grupa. En vano gritaba suplicando la joven, el toro nadaba furioso alejándose de las costas.

Las amigas se quedaron en la costa, sorprendidas, levantando las manos en gesto de sorpresa y el grupo se introdujo en mar abierto donde los Vientos ayudaron a avanzar y donde grupos de divinidades marinas surgieron como cortejo. Europa para no caerse de sus espaldas tuvo que agarrarlo por los cuernos y tras un largo viaje llegaron a Creta, donde Zeus asumió de nuevo forma humana. Los hermanos y la madre de Europa salieron en su búsqueda desesperados y por orden de su padre, pero no dieron con ella. Fue en Creta y precisamente en la fuente de Gortina, bajo la frondosa sombra de los plátanos donde la pareja se unió.

Desde aquel entonces los plátanos nunca pierden sus hojas en el invierno puesto que sirvieron para amparar el amor de un dios.

De la unión de Zeus y Europa nacieron tres hijos: el valiente Sarpidón, el justo Radamantes y el legendario Minos, rey de Creta, de cuya familia nacerá posteriormente el Minotauro, monstruo con cabeza de toro y cuerpo humano. Este monstruo permanecía encerrado en un Laberinto construido por Dédalo. 

Pero Zeus no podía quedarse con su bella Europa, por lo que para recompensarla le dio tres regalos. El primero fue Talo el autómata, que era de bronce y cuidaba las costas de Creta contra los desembarcos extranjeros. El otro fue un perro que nunca fallaba en la cacería y siempre lograba atrapar a sus presas. Por último, le entregó una sorprendente jabalina que siempre y sin excepción acertaba en el blanco elegido.

Adicionalmente y para recompensarla por completo, Zeus logró que Europa contrajera matrimonio con Asterión, quien al no tener hijos, adoptó a los de Zeus.

Cuando Europa murió le fueron concedidos los honores divinos y el toro que había sido la forma en que Zeus había amado a Europa fue convertido en la constelación de Tauro e incluido en los signos del zodíaco.

El padre de Europa se enteró de lo que había pasado y se puso a buscarla por toda la isla gritando su nombre pero no la encontró. Decidió entonces coger su barco más rápido y seguir buscándola por toda Grecia y por todo el continente. El rey gritaba desesperado el nombre de su hija, pero Europa no aparecía. La leyenda dice que el rey pasó por muchos lugares buscando a su hija, lugares que ahora son conocidos como Francia, Alemania, Italia... y como la gente que habitaba estos sitios en la antigüedad escuchaban por todas partes el nombre de Europa, decidieron llamar así la tierra que hoy en día es el continente de Europa.
 
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